Los RAEE (residuos de aparatos eléctricos y electrónicos) incluyen ordenadores, móviles, impresoras, discos duros, routers, etc. En una empresa, estos equipos acumulan datos sensibles y componentes que requieren una gestión ambiental específica.
Qué se considera RAEE en una empresa
En el día a día se generan RAEE cuando se renuevan equipos informáticos, se sustituyen periféricos o se actualizan infraestructuras. Aunque estén averiados, muchos dispositivos siguen almacenando información.
Por eso, la destrucción de RAEE combina seguridad de la información y cumplimiento ambiental.
Riesgos de gestionar los RAEE como residuos normales
Tratar los RAEE como chatarra sin control implica:
- Riesgos de fuga de datos si se recupera la información almacenada.
- Posibles sanciones por incumplir la normativa de residuos.
- Impacto ambiental por el tratamiento inadecuado de componentes peligrosos.
Integrar los RAEE en tu gestión de residuos es esencial para reducir estos riesgos.
Por qué tu empresa debe destruir los RAEE de forma certificada
Un servicio profesional ofrece:
- Destrucción física de soportes de datos (discos, memorias, etc.).
- Gestión ambiental conforme a la normativa RAEE.
- Certificado de destrucción que acredita la operación.
Si estás planificando una renovación de equipos, solicita un plan de destrucción de RAEE adaptado a tu volumen desde el formulario de contacto.
Fuentes recomendadas: normativa RAEE y guías oficiales de gestión de residuos electrónicos.



