La destrucción química de documentos de documentos es el único sistema que garantiza la total destrucción del mismo, ya que no se puede recomponer de forma manual ni mecánica (mediante sistemas informáticos de captación de datos), al cambiar de formato sólido a liquido sin dejar ningún rastro, garantizando las exigencias de la LOPD (Ley Orgánica de Protección de Datos).




